El petróleo desplazó al campo y se convirtió en el principal producto de exportación de la Argentina
Impulsado por el despegue de Vaca Muerta y una fuerte suba de los precios internacionales derivada de los conflictos armados en Medio Oriente, el crudo superó en ingresos al maíz y a la soja durante mayo.
La matriz exportadora de la Argentina registró un verdadero punto de inflexión. De acuerdo con los últimos datos de la balanza comercial difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el petróleo crudo se consagró en mayo como el producto individual más exportado por el país, superando por primera vez en la historia contemporánea a los pilares tradicionales de la economía nacional: el maíz y la soja. Este cambio de época no solo confirma la maduración del potencial energético local, sino que reconfigura el mapa geopolítico y comercial del cono sur.
El hito estadístico responde a una combinación de factores estructurales y de coyuntura internacional. Por un lado, la sostenida expansión productiva de la formación no convencional de Vaca Muerta viene garantizando saldos exportables cada vez mayores, apuntalados por la habilitación de nuevas obras de infraestructura de transporte y conectividad hacia los puertos y los países vecinos. Por el otro, el factor que terminó de inclinar la balanza en el corto plazo fue el fuerte salto en las cotizaciones internacionales del crudo, espoleadas por la volatilidad global y la interrupción de rutas marítimas clave a raíz del recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente.
El desempeño del sector energético fue el principal motor para que la balanza comercial argentina consolidara en mayo un superávit récord de 3.500 millones de dólares, una cifra que aporta un oxígeno crucial a las reservas del Banco Central en medio de un contexto de fuerte contracción de la actividad económica interna y caída del consumo doméstico. Este crecimiento del flujo de divisas por combustibles contrasta de manera directa con las dificultades que viene exhibiendo el sector agroindustrial, jaqueado por la volatilidad climática y una baja persistente en los precios internacionales de los commodities agrícolas en comparación con los picos de los años previos.
Para los analistas económicos, este sorpasso abre un nuevo escenario en la discusión sobre el perfil productivo del país. La consolidación del crudo como principal bien de exportación alivia la histórica vulnerabilidad de las cuentas públicas ante las recurrentes sequías que cíclicamente paralizan los ingresos del campo. Al mismo tiempo, el sector petrolero se prepara para un salto cualitativo mayor hacia finales de la década, de la mano del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y los proyectos de infraestructura submarina en marcha, diseñados para multiplicar la capacidad de exportación a gran escala.
A pesar de que el complejo sojero en su conjunto sigue representando un bloque de enorme peso, la preeminencia del petróleo como producto individual marca el fin de un mito y el inicio de una era donde la energía comparte el podio con la pampa húmeda. El gran desafío de la política económica será, a partir de ahora, administrar la abundancia de un recurso no renovable y garantizar que el flujo de divisas se traduzca en una estabilidad macroeconómica de largo plazo.
Fuente: El Medio

