Jorge Difonso: «Creo que el cornejismo ha cumplido un ciclo»
El diputado provincial cuestionó a Hebe Casado y la acusó de hacer populismo en las redes. Además, afirmó que antes de hablar de candidaturas es necesario discutir proyectos.
–¿Qué opina sobre el pedido de juicio político a Hebe Casado?
– Pertenezco al grupo de los 11 diputados que votamos a favor. ¿Por qué? Porque creo que los firmantes de esa nota ejercen un derecho ciudadano al peticionar un instituto como es el juicio político respecto de aquellos funcionarios que, por ocupar un cargo con fueros, no están a disposición de la Justicia ordinaria. Me pareció lo más saludable, además partiendo de la base de quiénes firmaban la presentación: destacados profesores de Derecho Constitucional de las universidades de Mendoza. Entonces, me pareció importante acompañar ese pedido. Lamentablemente, nuevamente se produjo un episodio protagonizado por una persona que ocupa la segunda magistratura más importante de Mendoza, como es la Vicegobernación. Hace populismo y agravia en un contexto de una rivalidad deportiva muy fuerte, como fue Argentina-Francia. Se aprovechó de eso para tratar de ganar algunos «likes» en sus redes sociales. Fue al extremo y volvió a pasar por encima del respeto, como ya lo ha hecho en otras oportunidades. No es la primera vez que ocurre. Por eso me parecía oportuno acompañar el pedido de estos profesionales y ciudadanos. Lamentablemente, fue blindado nuevamente por la impunidad de la mayoría.
–Bueno, ¿qué es lo que más le sorprende de esto? Porque no es la primera vez que Hebe Casado se expresa de forma polémica en las redes, pero no deja de suceder. ¿Qué es lo que más le sorprende de este caso puntual?
– Me sorprende la metodología que utiliza para posicionarse, para ganar «me gusta» y mantenerse vigente en las redes, despegándose del lugar que ocupa. Y eso es imposible. Creo que la Vicegobernación de Mendoza es una institución muy importante. En este caso puntual, con Francia nos unen muchas relaciones vinculadas con la educación y la cultura. Como exintendente de San Carlos, estuvimos muy ligados al tema de El Principito, a Saint-Exupéry, a Henri Guillaumet, a la aviación francesa y a todos los episodios ocurridos en la zona de la Laguna del Diamante. También hubo intercambios: ellos recibieron estudiantes del Valle de Uco para formarse en Francia y nosotros recibimos profesionales franceses que hicieron prácticas vinculadas con la vitivinicultura. Es decir, existe un ida y vuelta muy importante y, desde la máxima autoridad del Gobierno provincial, prácticamente se les hace un desaire, al punto de que tuvo que salir un embajador a declarar persona no grata a la vicegobernadora. Realmente, como mendocino, me da un poco de vergüenza que ocurra esto. Por eso creo que quien ocupa un cargo de esa importancia tiene que estar a la altura de las circunstancias. Además, numerosos fallos judiciales ya han establecido que no se puede separar la actividad de un funcionario en las redes sociales de su condición de funcionario público. Por eso considero que debe actuar con el respeto que el cargo merece. Lamentablemente, estamos acostumbrados a este tipo de actitudes. Primero fue cuando habló despectivamente de los ambientalistas que defendían el agua; después, con las madres de chicos con autismo; luego, con el tema de los 30.000 desaparecidos. Siempre buscando generar un conflicto con fines populistas para conseguir una tribuna y sumar «me gusta». Es lamentable.
–¿Y qué opina de que, en lugar de pedir disculpas, redoble la apuesta?
– La verdad es que eso resulta doloroso. Creo que, cuando uno ocupa un lugar desde el cual toma decisiones importantes, lo primero que debe tener es humildad. Y eso es justamente lo que le falta. Actúa con arrogancia y con la impunidad de creer que nadie la puede cuestionar ni juzgar. Además, cuenta con el aval de la mayoría.
–¿Y qué opinan de todo esto los diputados radicales? ¿Qué dicen?
– El fundamento que dieron fue que el conflicto ya se había resuelto con la carta que el gobernador le envió al embajador y que, por lo tanto, el juicio político no tenía sentido. Me parece un fundamento muy pobre frente a las sucesivas acciones que viene protagonizando la vicegobernadora, forzando permanentemente los límites. Creo que debería llegar un momento en el que reflexione sobre el lugar que ocupa y se ponga a la altura de las circunstancias. Ojalá que ocurra.
–Bueno, y aprovecho para preguntarle por otro tema de la semana. ¿Qué opina de los lanzamientos de candidaturas, ahora con Flor Destéfanis en el PJ y con la danza de nombres que ya se viene barajando? ¿Cómo sigue todo esto que está pasando?
– Lo hablaba ayer por la tarde en una reunión con referentes de toda la provincia. Se habla mucho de nombres, de quién se postula y demás, pero no se habla de ideas o de un proyecto. Creo que los mendocinos tenemos que definir qué proyecto queremos para Mendoza, qué provincia imaginamos hacia adelante, en el poscornejismo, porque entiendo que esta etapa de Cornejo se está terminando y creo que es bueno para Mendoza que eso ocurra. Pero, más que discutir nombres o egos, me gustaría discutir proyectos. Por ejemplo: ¿qué opinamos sobre la situación del agua en Mendoza? ¿Qué pensamos sobre el transporte y la posibilidad de que vuelva el ferrocarril? ¿Qué pasa con la vivienda y con la caída de la construcción? Hemos entrado en otro esquema, el del mendocino inquilino. ¿Qué opinamos sobre la producción? Esta semana presentamos un proyecto de emergencia económica porque la situación que se vive es realmente muy dura. Todas las actividades económicas de Mendoza están resentidas: no solo la producción, sino también el comercio, el turismo y las pymes. Las cadenas de pago están prácticamente destruidas, hay cheques rechazados todos los días en los bancos, los precios no alcanzan a cubrir los costos de producción y tenemos un Gobierno cuya plana mayor ha realizado más de 14 viajes alrededor del mundo sin lograr posicionar un solo producto de nuestra economía regional. Prácticamente la ha abandonado. El ministro de Producción mira para otro lado. Eso lo plantean los sectores de la construcción, de la producción y de la industria, y no obtienen respuestas. Se insiste con que solamente la minería puede traer soluciones, aferrándose a una idea que, después de más de tres años de sancionar leyes a favor de esa actividad, todavía no ha generado resultados. Mientras tanto, en otras provincias, aun con la misma coyuntura nacional que condiciona la economía, se están discutiendo herramientas para aliviar la situación, como cambios impositivos o la eliminación de impuestos en la factura de la luz. Me parece una locura que hoy sigamos manteniendo ese impuesto en Mendoza. Tenemos la posibilidad de reducir más del 30% de la boleta eléctrica eliminando ese tributo. Hay frigoríficos que cerraron y están en alquiler porque no pueden afrontar sus gastos. Hay productores que no pudieron vender su fruta y la tienen desde hace dos meses almacenada, pagando costos de frío. Es una cadena que se va complicando cada vez más. Lo mismo ocurre con las pymes o con cualquier familia que todos los meses tiene que afrontar una factura de electricidad. Nosotros proponemos establecer una emergencia económica por un plazo de tres meses. Toda emergencia debe tener un plazo determinado y luego volver a discutirse. Si hoy no se toman medidas, el Gobierno tendrá que hacerse cargo de una factura mucho más grande, que será la factura social. Eso es lo que me gustaría discutir en Mendoza: proyectos. Nosotros creemos que hemos construido uno, pero queremos someterlo al debate con quienes piensen parecido y construir algo colectivo, no quedarnos solamente en el individualismo de una candidatura. También me gustaría discutir por qué el gobernador, en 2026, sigue designando jueces a dedo gracias a las amplias mayorías con las que cuenta y cómo la Justicia termina convirtiéndose en un apéndice del Poder Ejecutivo. Tenemos que animarnos a debatir un nuevo sistema de selección de jueces y de integrantes de los organismos de control. Tenemos que construir una Mendoza distinta de la que está dejando Cornejo.
–¿Hay espacios para dialogar y buscar una causa común entre los distintos sectores?
– Yo creo que sí y que debemos generarlos. La tarea de los dirigentes, sobre todo de la oposición, es crear esos ámbitos de discusión, despersonalizarlos y concentrarse en los temas. Tenemos que prepararnos para la Mendoza que viene. Muchos de los que hoy ya están lanzados como candidatos ocupan cargos importantes y tienen responsabilidades de gestión. En lugar de pensar en la campaña, deberían concentrarse en resolver los problemas. Todavía falta más de un año para las elecciones. No sabemos cómo va a estar el país en diciembre. Si la economía sigue esta tendencia, yo no la veo bien. Tal vez haya sectores de la pampa húmeda que estén mejor, pero nuestra economía regional está destruida. Hay menos empleo, galpones cerrados que en otros inviernos estaban llenos de trabajadores, y hoy esa gente está en su casa sin trabajo. Ese problema se contagia a toda la economía. No solo afecta al interior productivo, sino también al Gran Mendoza, donde aparecen cuestiones como la inseguridad, la calidad de vida o la contaminación. Y no hablo solamente de la minería, sobre la que venimos planteando objeciones desde hace muchos años. También me refiero al tratamiento de los líquidos cloacales, donde hace falta una inversión muy importante. Lo ocurrido en Los Corralitos dejó en evidencia un problema que existe desde hace mucho tiempo en distintas ciudades y pueblos de Mendoza. Allí también hay una cuestión de salud pública y de prevención. De todo eso no se está hablando. Creo que hay que promover una discusión de proyectos que convoque también a las universidades para que aporten los estudios que ya tienen elaborados y que son muy valiosos para Mendoza. Tenemos que acostumbrarnos a debatir ideas y no personas. Hoy abundan los spots de candidatos tomando mate, caminando o sacándose fotos en paisajes o empresas con problemas. Pero la pregunta es otra: ¿cuál es la idea?, ¿cuál es el proyecto que vamos a discutir para construir la Mendoza que viene?
–Da la sensación de que las consignas son cada vez más cortas y los debates profundos tienen cada vez menos espacio.
– Sí, realmente es una carencia que no podamos debatir los temas a fondo ni transparentar lo que ocurre en el Gobierno. La calidad de vida ha bajado y todos los indicadores lo demuestran. Y, claramente, hay responsables de eso: el actual Gobierno provincial.
–Volviendo a lo productivo, usted decía que presentaron un proyecto para declarar la emergencia económica. ¿Qué implica eso? ¿Qué significa declarar la emergencia económica?
– Nosotros planteamos cuatro o cinco ejes como disparadores de una discusión. No pretendemos tener la verdad absoluta. Queremos que la propuesta se enriquezca con los aportes de otras bancadas e, incluso, de quienes hoy están a cargo del Gobierno. Pero creemos que hay que hacer algo en el plano productivo. Concretamente, proponemos bajar costos mediante la eliminación de impuestos en la energía eléctrica. Más allá de los costos de generación o transporte, creemos que el componente impositivo debe eliminarse. No se puede seguir pagando impuestos sobre ese servicio. Otro de los puntos es el acceso al crédito. Hay mucha publicidad sobre líneas de financiamiento, pero en la práctica es muy difícil acceder. Y cuando finalmente un emprendedor, un industrial o un productor logra obtener un crédito, lo primero que sucede es que le descuentan Ingresos Brutos y otros impuestos provinciales. Justamente está solicitando ese financiamiento para reactivar una actividad económica y generar empleo. Por eso creemos que Ingresos Brutos, Sellos y otros tributos provinciales deben eliminarse o reducirse en aquellas actividades que generan producción, empleo y movimiento económico. No estamos planteando eliminar esos impuestos en general, sino discutir su aplicación en los sectores productivos. También proponemos suspender durante tres meses las ejecuciones contra empresas y productores. Hoy vemos una enorme cantidad de cheques rechazados, un fuerte endeudamiento con tarjetas de crédito, incluso para comprar alimentos o medicamentos, y pymes que están entrando en concursos preventivos. Creemos que es necesario darles un alivio mientras la economía se reactiva. Si dentro de tres meses hay que volver a discutir la situación o modificar las medidas, habrá que hacerlo. Pero hoy no estamos en condiciones de seguir aplicando todo el rigor económico sobre nuestra economía regional. Es preferible asumir ahora este esfuerzo, que es una factura mucho más pequeña, antes que enfrentar más adelante una crisis social mucho mayor.
–¿Qué opina de la decisión de eliminar el Fondo para la Transformación y el Crecimiento? ¿Le parece acertada esta reconversión?
– Me gustaría ver los resultados. El Gobierno viene aprobando desde hace seis años todas las leyes que impulsa, pero la realidad no cambia por sancionar una ley. Cambia cuando esa ley genera resultados concretos. La economía ha seguido deteriorándose a pesar de todas esas modificaciones legislativas. Se cambiaron numerosas leyes, pero eso no impactó positivamente en la actividad económica. Además, nos encontramos con un Gobierno que recibió alrededor de mil millones de dólares por el resarcimiento de Portezuelo del Viento. Se convirtió, entre comillas, en un gobierno rico, mientras los habitantes de Mendoza tienen una economía cada vez más empobrecida. Creo que la discusión debería centrarse en generar condiciones para crear empleo y no solamente en cuidar las cuentas del Estado mediante los impuestos, sino también en cuidar el bolsillo de los mendocinos. Respecto del Fondo para la Transformación, habrá que esperar algunos meses para evaluar los resultados: cuántas personas accedieron al crédito, quiénes fueron los beneficiarios y si esos recursos llegan realmente a quienes producen y generan empleo, y no a personas vinculadas al poder.
–Usted decía que ve un fin de ciclo del cornejismo. ¿Por qué lo sostiene? ¿Qué opinión tiene sobre el destino que se les dio a los fondos de Portezuelo del Viento?
– Hay muchas obras que, para muchos, tienen un claro tinte electoral. Ahora aparecen con una fuerte ejecución de obras financiadas con ese fondo, cuando deberían haberse realizado mucho antes. Un gobierno tiene que planificar obras de largo plazo, de mediano plazo y también obras de mantenimiento. Creo que tanto esta gestión como la anterior, que en definitiva forman parte del mismo proyecto político, tienen muchas asignaturas pendientes en esos tres aspectos. Y ni hablar del abandono de las economías regionales. Dejaron de hablar de ellas y pasaron a enfocarse en otros temas. Hoy ese abandono tiene un impacto muy fuerte sobre la economía de Mendoza. Creo que el cornejismo ha cumplido un ciclo. La forma en que se manejó la Justicia, los organismos de control, los medios de comunicación y, en general, la concentración del poder hacen que muchos mendocinos hoy quieran dar vuelta la página y avanzar hacia una etapa más democrática, más amplia y con otros aires de cambio.
–Ahí volvemos a lo que planteaba al principio: la necesidad de un proyecto que esté enfrente de ese modelo. Eso es, justamente, lo que parece haber faltado en los últimos años.
– Es cierto. La oposición no logró construir un proyecto superador porque terminó discutiendo nombres. Hay que discutir un proyecto colectivo, no individualismos ni enfrentamientos personales. Tenemos que preguntarnos qué vamos a hacer con los municipios, con la organización territorial y con el desarrollo de Mendoza. Nosotros hemos presentado una propuesta de regionalización, inspirada en modelos como los de Francia, Italia o España, donde las regiones adquieren un papel importante. Mendoza tiene las condiciones geográficas para hacerlo. El Gran Mendoza puede funcionar como una metrópoli; el Este, el Valle de Uco y el Sur pueden desarrollarse como regiones con identidad propia. Eso permitiría reducir gastos administrativos y destinar más recursos a infraestructura. Está bien que ahora hagan obras, pero un gobierno tiene la obligación de planificar durante toda la gestión y no concentrar las inversiones cuando faltan pocos meses para una elección.
–Y ahora sí, hablando de nombres propios, ¿cómo se imagina Jorge Difonso en ese armado?
– No tengo una expectativa de ocupar un cargo ni de postularme. Sí quiero pelear para que se apruebe un proyecto construido entre distintos espacios que podamos coincidir en ideas, convicciones y necesidades relevadas en el territorio. Tenemos que encontrar la forma de instrumentar esas propuestas. Esa vía de participación debe ser un frente o un partido político, no una persona. Esa es mi visión.
–Lo último. Dada su experiencia reciente, se puede decir que eso que plantea ya lo intentaron con La Unión Mendocina. Ese espacio buscaba construir un proyecto de esas características, pero no logró los objetivos que se había propuesto. Después, ya disuelta La Unión Mendocina, también se intentó con Provincias Unidas presentar una alternativa por fuera de la grieta nacional y tampoco funcionó.
– Fijate que el factor común entre La Unión Mendocina y Provincias Unidas fue el federalismo: tratar de poner por encima lo que pasa en Mendoza antes que lo que ocurre a nivel nacional, que además va cambiando permanentemente. Mendoza tiene que dar su propia discusión. Me parece que hay mucha gente que podría comprender esa mirada. Lo que hay que lograr es que el proyecto sea más importante que las personas, porque los proyectos terminan diluyéndose cuando quienes tuvieron un protagonismo importante dentro de ellos toman decisiones personales. Y eso termina afectando a todo el espacio. Creo que hay que fortalecer, bajo el marco del federalismo y del mendocinismo, un proyecto profundamente local, con identidad propia y que sea superador de lo que tenemos hoy. Entiendo que el ciclo del cornejismo ya dejó lo bueno y lo malo que podía dejar, y que Mendoza tiene que empezar a mirar hacia adelante. Incluso eso se observa dentro del propio oficialismo, que hoy no logra contener la interna que se le ha desatado. Ese también es un síntoma de que se aproxima un cambio. Pero, para que ese cambio sea real, debería surgir de un espacio distinto y no del mismo espacio político que hoy gobierna la provincia.
Fuente: El Medio / Mariano Bustos

