La Justicia de Mendoza perdió el pudor y ya no cuida ni las formas
Un juez de la Corte denuncia discrecionalidad en el proceso de selección de magistrados y todos fingen demencia. Un juez opera irregularmente para ayudar a un imputado y actúa como si fuese lo más normal del mundo.
Es grave que la Justicia haya perdido independencia, pero más grave aún es que lo asuma y no haga nada para recuperarla. Se ha llegado a un punto en el que las relaciones de amistad y las deudas de favores condicionan el accionar de los magistrados pero en lugar de proponer cambios para evitar que eso ocurra, se intenta naturalizar estas situaciones como si fuesen normales o inevitables. Escuchar al juez Rafael Escot admitir abiertamente y en una audiencia que aportó indebidamente medidas de prueba para que su amigo imputado Marcelo D’Agostino las use para defenderse es algo que en cualquier lado llamaría poderosamente la atención, menos en Mendoza. Y eso es lo que más debe preocuparnos.
Rafael Escot, juez mendocino que se desempeña en el Poder Judicial desde 1988 tuvo que resolver el archivo de una causa sobre manipulación de nombramientos y concursos en la justicia. El denunciante, Leonardo Pasccon, expuso como desde el Ejecutivo amañaban nombramientos y Marceo D’Agostino tenía un rol protagónico dentro del mecanismo. Su nombre aparece en declaraciones testimoniales, audios y capturas de pantalla de conversaciones. A pesar de ello, Rafael Escot, el mismo juez que dijo que es amigo de D’Agostino y que intentó ayudarlo en la causa que está denunciado por abuso sexual, no se inhibió de resolver en el caso de los concursos fraguados.
Su excusa es que en la carátula de la causa no aparece Marcelo D’Agostino. «No está D’Agostino. Están otras personas. Si estuviese D’Agostino, al menos como informado, me inhibiría sin ninguna duda. Porque tengo una relación de amistad, no íntima, pero tengo una amistad. Una relación que me llevó a mi a tomar una determinación que ha tomado estado público y en el proceso de sumario me defenderé. Lo único que hice fue decir que una persona en un chat privado de jueces algunos jueces tomaron postura sin haber visto el expediente. Solamente por versiones periodísticas. Y en su momento cuando renunció el doctor D’Agostino y se le imputaron tales delitos algunos dijeron lo que dijeron y yo como amigo le dije ‘esta gente ha dicho esto’. Y si bien son jueces naturales ya vienen un preconcepto. Y me ofrecí como testigo y D’Agostino me dijo que los testimonios se los lleva el viento. Hago una captura de pantalla porque es prueba. Lo único que le aporté es un medio de prueba para una recusación», afirmó Escot en referencia a la captura de pantalla que derivó en la recusación de la jueza Belén Salido para que no intervenga en el proceso que tiene a D’Agostino como imputado.
Pero cuando uno toma contacto con el expediente sobre el que resolvió Escot se encuentra con el nombre de Marcelo D’Agostino repetido en innumerables oportunidades. Integrantes del Consejo de la Magistratura afirman que les ofrecía cargos, otros representantes del Colegio de Abogados narran cómo se ponían de acuerdo para puntuar exámenes y ayudar a quienes querían beneficiar. Magistrados que ahora deben juzgar a la persona que los ayudó a conseguir su cargo.

«Hace 26 años que soy abogado, que que ejerzo la profesión, y nunca vi una situación como esta. Obviamente no son todos los magistrados. María Belén Salido es impoluta y por eso se animó a denunciar esta situación y denunciar a Rafael Escot, ¿no? Porque no tiene padrinos políticos, es docente universitaria, tiene mucha capacidad técnica y por eso lo pudo hacer. Pero hay más de 200 magistrados que se han designado en este proceso de Cornejo. Estamos hablando de fiscales, de jueces de primera instancia, de lo que llamábamos camaristas. Esto es lo que se vive hoy en la provincia y si sos amigo del poder y hacés una barbaridad, no pasa nada», expresó Pasccon.
En las capturas de pantalla está claro que los interlocutores le atribuyen a MD (Marcelo D’Agostino) actitudes y conductas impropias para su cargo. Pero dentro de la propia Corte existen antecedentes que expresan esta situación y Rafael Escot fue consultado respecto al voto en disidencia de José Valerio a la hora de elegir representante de la Corte para el Consejo de la Magistratura. «Fue un voto en minoría», se defendió el juez minimizando la gravedad de lo que sostiene Valerio.

En el año 2023 en la acordada 31.480 Valerio ya había expresado puertas adentro su preocupación por lo que estaba ocurriendo en el Poder Judicial de Mendoza. «La queja que hay, esto la estamos escuchando permanentemente, es que en esa discrecionalidad aparecen de repente en las ternas personas que no tienen muchos antecedentes, personas que a lo mejor son más jóvenes… es decir, no hay claridad. Ya en esa acordada del 2023 yo planteaba el peligro de esto, porque esto significaba una habilitación a las componendas, a los amiguismos, a los favoritismos políticos», afirmó José Valerio en El Medio.
El abogado Alejandro Poquet, excandidato a presidente del Colegio de Abogados aseguró también que el Colegio de Abogados ha sido utilizado como trampolín para acceder a cargos en el Poder Judicial de la mano del Poder Ejecutivo. Al coro de voces que denuncian la decadencia institucional de Mendoza se han sumado exmagistrados como Alejandro Pérez Hualde y Aída Kemelmajer. Pero sus palabras caen en oídos sordos o, peor aún, cómplices.
Fuente: El Medio / Mariano Bustos

