El cinismo del Gobierno de Mendoza en las jornadas de Violencia de Género
El gobernador Alfredo Cornejo y el procurador Alejandro Gullé afirmaron que en Mendoza existe un compromiso en materia de violencia de género. Sin embargo, el caso de Marcelo D’Agostino expone que eso no es cierto.
“Nuevos desafíos. Fortaleciendo acciones para el compromiso interinstitucional en materia de investigación por hechos en contexto de violencia de género”. Ese fue el lema elegido este año para la realización de las jornadas internacionales de Violencia de Género en las que participaron Alfredo Cornejo y Alejandro Gullé. Mientras se referían con elogios al trabajo institucional en Mendoza en materia de violencia de género, en la Legislatura se preparan para recibir en la Comisión de Derechos y Garantías a la abogada querellante en la causa contra el exsubsecretario de Justicia, Marcelo D’Agostino. Justamente, lo que denuncia la abogada es que en Mendoza se están violando garantías para proteger al acusado de abuso sexual y violencia de género.
Cuando Alejandro Gullé afirmaba desde el escenario que «la perspectiva de género exige neutralizar sesgos y estereotipos históricos que pueden distorsionar la apreciación judicial en casos de violencia o discriminación, sin que ello implique flexibilizar la carga de la prueba», olvidaba que años atrás le habían advertido sobre episodios de violencia de género vinculados al por entonces subsecretario de Justicia, Marcelo D’Agostino. Y no hizo nada.
Pero además sus palabras contrastan con la actitud demostrada por el Ministerio Público Fiscal en la causa D’Agostino, en la que la carga parece invertirse para juzgar a la denunciante y no al denunciado. A diferencia de otras denuncias similares, en las que se avanza con la imputación y detención del acusado, en el caso D’Agostino se actúa de manera diferente con imputaciones menores como coacciones en contexto de violencia de género y tenencia ilegal de arma de fuego. No abuso sexual ni violencia de género como afirma la denunciante.
Resulta chocante ver cómo en la provincia en la que jueces denuncian presiones para favorecer a Marcelo D’Agostino o apartarse de la causa, el gobernador y el procurador salen a destacar «la responsabilidad que tienen las instituciones en la actualidad para darle a la violencia de género una respuesta articulada».
Alfredo Cornejo señaló en su discurso que la violencia de género no puede ser abordada desde una única institución ni con una sola herramienta, sino que «exige capacidad para prevenir, proteger e investigar y al mismo tiempo, trabajar sobre los patrones culturales y las relaciones de poder que naturalizan distintas formas de violencia». Pero sostuvo durante años al frente de la subsecretaría de Justicia a una persona que era cuestionada justamente por eso.
Pero más choca ver que destaca la existencia de programas de acompañamiento y asistencia a las víctimas y espacios destinados al abordaje de personas que ejercen violencia, cuando en el caso de Marcelo D’Agostino la denunciante se ve forzada a reclamar ante la Comisión de Derechos y Garantías por las arbitrariedades en el proceso de investigación.
En el mes de junio María Elena Quintero solicitó «el apartamiento inmediato de los fiscales actuantes» y afirmó que «han perdido la objetividad exigida por la Ley Orgánica del Ministerio Público Fiscal». En concreto, los acusa de haber orientado el proceso hacia una “investigación invertida” donde el foco se desplaza del presunto agresor hacia la vida privada de la víctima.
«En lugar de investigar los hechos denunciados, la fiscalía ordenó medidas orientadas a reconstruir diecisiete años de la vida privada de la víctima mediante informes vecinales y pericias psicológicas que la expusieron a nuevas formas de revictimización. Los fiscales adoptaron de manera literal categorías y argumentos de la defensa del imputado para desacreditar el relato de la denunciante, lo que constituye una forma de violencia institucional incompatible con los estándares internacionales de debida diligencia reforzada», aseguró la abogada en un extenso escrito.
Fuente: El Medio / Mariano Bustos

